domingo, 22 de noviembre de 2009

Vamos y venimos

Hace tiempo que no escribo en el blog, hace tiempo que tengo demasiadas cosas en la cabeza como para pararme a pensar en lo que estoy haciendo (y menos en contarlo) Desde que escribí El huerto en primavera, el tiempo ha pasado tan rápido que el huerto cada vez es más una selva, aunque sigue alimentándome, pero para cuando vuelva a contarlo será invierno o la primavera siguiente (vete a saber).

A veces tenemos certeza del camino, a veces la niebla tapa el sendero a recorrer, aunque cada vez es más certeza en mí que somos nosotros los que vemos la niebla. Vemos en otros ojos lo que buscamos, y en lugar de detenernos, corremos por el camino. Caemos en pozos, nos rompemos las piernas y el corazón, y seguimos corriendo escapándonos de nosotros mismos. (El Desarraigo, Victoriano Rodriguez 1999). Un trozo que me ha gustado, de un libro que me ha gustado.

Sigo de reformas, en la nueva casa y en todo lo demás. Algún día terminaré y dejaré las cosas a mi gusto. Mientras tanto no me queda más remedio que disfrutar con la reforma y pedir que alguien me sujete la escalera mientras atornillo el calentador eléctrico a su nueva pared.

Hoy he disfrutado de la felicidad de un amigo que nos ha ofrecido un concierto de Rock improvisado ¿qué más se puede pedir?



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